El cinturón de seguridad debe ser colocado en la parte baja del abdomen, entre la parte protuberante del abdomen y la pelvis, no sólo cuando se lo indiquen, sino durante todo el vuelo.
No se preocupe por el detector de metales del aeropuerto porque éste no le hará daño ni a usted ni al bebé. Escoja un asiento que dé al pasillo, esto le hará más fácil levantarse y poder caminar cada hora, así como evitará molestar a otros para llegar al baño. Intente conseguir un asiento cerca del frente del avión porque el viaje allí es a menudo más tranquilo. El asiento trasero que divide primera clase de los demás asientos tiene mayor espacio para estirar sus piernas.
Aunque la mayoría de los vuelos se realizan entre 32.000 y 41.000 pies, la presión de la cabina se mantiene entre 6.000 y 8.000 pies, esto, asociado a la baja humedad, puede ocasionar una serie de adaptaciones maternas que pueden tener efectos potencialmente dañinos para el feto.
La baja humedad ocasiona aumento de la concentración de la sangre y aumenta el riesgo de trombosis venosa y parto pretérmino.
La presión que se mantiene en la cabina puede ocasionar aumento de la frecuencia cardiaca, aumento de la presión sanguínea y disminución de la capacidad aeróbica. Estos cambios no suelen ocasionar problemas en una embarazada normal, pero sí en la embarazada con problemas cardiovasculares. En estos casos y si el vuelo es indispensable, se recomienda realizarlo con suministro continuo de oxígeno. |