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A pesar
que el tratamiento más usado es la miomectomía, también
existe el tratamiento médico; por lo que cada paciente debe
ser individualizada con el fin de lograr la mejor opción
terapéutica. Los progestágenos se han propuesto para
el tratamiento de los miomas sintomáticos, presumiblemente
para reducir el tamaño, inducir atrofia endometrial y disminuir
el sangrado. Sin embargo, algunos autores sugieren que la respuesta
de los progestágenos es más bien de crecimiento.
Los progestágenos de depósito se pueden usar en mujeres
cercanas a la menopausia con miomas sintomáticos que no deseen
o tengan contraindicación de una histerectomía, sin
embargo esta terapia tiene los inconvenientes del uso prolongado
de estos compuestos en mujeres premenopáusicas como son disminución
de la libido, osteoporosis, depresión, etc.
El uso de anticonceptivos orales por largo tiempo también
se ha señalado en el tratamiento médico de los miomas.
En un estudio se encontró que aquellas mujeres que usaron
anticonceptivos orales por 10 años el riesgo de miomas disminuyó
en más del 30%.
El medicamento más usado con el fin de reducir el tamaño
de los miomas han sido los análogos de la GnRH, con los que
se han presentado respuestas extremadamente variables que van de
0 a 100% después de tres a seis meses de tratamiento, producto
de la heterogeneidad de la composición de los tumores.
El tejido calcificado o fibroso en los miomas pudiese no responder
a este tratamiento. Sin embargo, muchos estudios han señalado
disminución de 35 a 61% (promedio de 50%) del volumen de
los tumores y el útero después de un período
de 3 a 6 meses de tratamiento.
La reducción del tamaño uterino es el resultado de
la disminución del flujo sanguíneo y del tamaño
de la célula, tanto del tumor como del miometrio normal.
Se ha señalado que 66% de las mujeres que usan estos medicamentos
presentan amenorrea, debido a la deprivación de estrógenos
y que, en casos de anemia causada por los trastornos menstruales
asociados a la miomatosis, se restablece las concentraciones de
hierro y hemoglobina séricas a valores normales en el 77%
de las pacientes. El problema con este tratamiento es que una vez
que se termina el tratamiento con agonistas de GnRH, el útero
retorna rápidamente al volumen previo, con un rápido
retorno de la esteroidogénesis ovárica.
Se ha señalado que el riesgo de recurrencia después
de la miomectomía es más alto si la paciente recibe
un tratamiento previo con los agonistas de GnRh, debido a que el
medicamento hace que el tumor resulte indetectable en el momento
de la cirugía, lo que impide su resección y permite
el crecimiento posterior. Por esta razón el uso de los agonistas
en infertilidad se ha recomendado para tratamientos de miomas submucosos
grandes, con el fin de facilitar la resección histeroscópica.
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Relación anatómica del útero
con la vagina y las trompas
Otros posibles efectos beneficiosos relacionados con el tratamiento
médico preoperatorio son mayor facilidad de la intervención
quirúrgica, menor formación de adherencias, disminución
de la pérdida sanguínea perioperatoria, modificación
del tiempo quirúrgico de la miomectomía, menor riesgo
de la intervención y la capacidad de hacer una incisión
de Pfannenstiel en contraposición con una incisión
vertical en casos de miomatosis gigante. También permite
recuperar los valores de hemoglobina que suelen ser bajos en estas
pacientes.
La principal limitación para el tratamiento médico
son los efectos secundarios relacionados al hipoestrogenismo que
son similares a los de la menopausia y que incluyen: calorones,
cambios de humor, resequedad vaginal, disminución de la
libido y osteoporosis cuando se usa por más de 6 meses.
Estos síntomas mejoran con los mismo medicamentos que se
usan en la terapia de reemplazo hormonal convencional como los
estrógenos conjugados equinos y la tibolona que no son
capaces de inducir crecimiento del tumor pero si alivian los síntomas.
Los medicamentos más usados son los siguientes:
1. Acetato de leuprolide (Lupron®) a la dosis de 3,75 mg
por vía intramuscular, cada 28 días o en la presentación
de 11,25 mg que dura tres meses (Lupron-Depot®).
2. Acetato de Goserelina (Zoladex®), a la dosis de 3,6 mg
por vía subcutánea cada 28 días.
3. Nafarelina (Synarel®) a la dosis de 200 a 400 µcg
via nasal dos veces al día.
Aunque se han descrito el uso de otros medicamentos como los antagonistas
de la hormona liberadora de gonadotropinas; andrógenos,
como el danazol y la gestrinona; y la mifepristona (RU-486), por
su acción antiprogestágeno, todavía no se
ha probado la eficacia de estos en el tratamiento conservador
de la miomatosis. También existen otros tratamientos que
se encuentran en fase experimental como interferones y reguladores
selectivos del receptor de estrógeno (SERM) (Nozaki, 2004).
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