Proteínas. Las ingesta de proteínas se debe incrementar durante el embarazo de 50 a 58 g/día. El consumo adicional de alimentos lácteos, hígado y de raciones de pollo, pescado y carne de 120 g/día, cubre ese requerimiento adicional. No se recomienda que una embarazada sea vegetariana estricta porque no cubrirá sus necesidades de proteínas, hierro y riboflavina y necesita recomendaciones especiales que se analizan más adelante en esta sección.
Grasas. La embarazada no tiene requerimientos adicionales o especiales de grasa, más bien debe cuidar su consumo. Debe preferir aceites vegetales y margarinas suaves de calorías limitadas y evitar el consumo de manteca vegetal y mayonesa, así como cortes de carne muy grasosos y piel de pollo o de cochino.
Carbohidratos. Los carbohidratos complejos contenidos en los cereales (pan, pasta, arepa, arroz, avena), tubérculos (papa, yuca, apio y batata) y plátano son excelente fuente de energía, fibra y vitaminas. Lo importante es utilizar raciones pequeñas de estos alimentos, evitar freírlos y moderar el uso de salsas y grasas que se agregan a las preparaciones.
Azúcar. Las mujeres embarazadas no requieren consumir azúcar, pero lo pueden hacer con moderación. Es preferible que una embarazada consuma azúcar refinada o miel con moderación, a que ingiera edulcorantes en forma sistemática; sin embargo, su uso esporádico no presenta ningún peligro para el embarazo, como se analiza más adelante en esta sección.
Fibra.Una de las características de la dieta recomendada para embarazadas es que sea rica en fibra, para ayudar a prevenir y aliviar el estreñimiento.
|