De la madre
La edad de la madre tiene mucha influencia en todo el proceso reproductivo. Lo primero, es que la mujer nace con el número de óvulos que va a utilizar durante toda su vida reproductiva. Al nacer, el ovario tiene 400.000 células primordiales, con la primera regla (menarquia), se empiezan a producir cambios en esas células que, eventualmente llevan a la ovulación. En cada ciclo menstrual se gastan alrededor de 1.000 folículos. Si consideramos que entre la menarquia y la menopausia ocurren alrededor de 400 ciclos menstruales, a los 45 años se han agotado todos los folículos y comienza la menopausia.
El óvulo de una mujer de 20 años tiene 20 años de edad, mientras que un óvulo de una mujer de 40 tiene esa edad, de allí la importancia de la edad femenina en el proceso reproductivo.
Una mujer de 20 años se embaraza con facilidad, mientras que a una de 40 años le cuesta más lograr una gestación. La fertilidad disminuye progresivamente con la edad de la mujer, sobre todo a partir de los 35 años y se vuelve crítica a partir de los 40 años de edad en el período de la vida reproductiva en que está premenopáusica.
Otro problema que tiene la edad de la mujer, es que las posibilidades de aborto y de malformaciones congénitas son mayores aumentan en forma proporcional a la edad.
Una mujer menor de 35 años tiene un riesgo bajo de sufrir estos problemas, mientras que cuando supera los 35 el riesgo aumenta en forma progresiva, de allí la importancia de realizar estudios de normalidad fetal a toda mujer que para el momento del nacimiento tenga 35 años o más.
Por último, la salud de las personas se va deteriorando con la edad y suelen aparecer enfermedades que son pocos frecuentes en una mujer joven. El embarazo y el nacimiento son situaciones que demandan un cuerpo saludable. Una mujer en sus 40’ puede tener trastornos tipo diabetes, hipertensión, etc. que pueden influir en la evolución del embarazo.
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Del padre
La edad del hombre no juega un papel tan importante sobre la gestación, como lo es en la mujer. Sin importar la edad del hombre, la producción espermática tarda 90 días en completarse desde una célula primordial hasta la formación del espermatozoide adulto, de tal manera que, un joven de 20 años eyacula espermatozoides que tienen 90 días de edad, al igual que lo hace un hombre de 55, 65 ó 75.
La producción de espermatozoides no tiene un límite definido, como sucede en la mujer después de la menopausia. La andropausia (menopausia del hombre), no tiene una fecha precisa de aparición. Al contrario de lo que ocurre con la mujer después de la menopausia, cuando ya no ovula, no tiene reglas y no tiene posibilidades de lograr un embarazo, la producción de espermatozoides puede continuar hasta edades avanzadas de su vida. Sin embargo, la producción de espermatozoides y la calidad de los mismos no es igual a los 20 que a los 50, se han descrito embarazos logrados de hombres de edades avanzadas de 75 y más.
A medida que avanza la edad del hombre disminuye la fertilidad, a consecuencia de la disminución de la producción de espermatozoides y del líquido seminal, pero no se detiene por completo como en la mujer. Si bien un espermatozoide de un individuo de 50 tiene sólo 90 días de edad, se ha señalado la posibilidad de malformaciones congénitas de padres con edad superior a los 50-55 años, por el hecho de haber estado expuestos durante más tiempo a peligros ambientales que puede ocasionar alteración de genes o cromosomas.
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