En 1896, el Barón Pierre de Coubertin, de Francia, revivió los juegos olímpicos griegos, sin embargo, las mujeres estaban excluidas. En esa época, la mujer era vista como muy frágil para participar y los deportes no eran considerados propios para una dama. En 1912, se permitió a las mujeres competir en natación y clavados; sin embargo, no fue hasta la década de los 90’ en que se les permitió total participación.
Los ejercicios son saludables y no existe ningún momento en la vida de la mujer en que no se puedan iniciar, siempre y cuando no estén contraindicaciones. Los ejercicios no están libres de problemas, así que se deben tener en cuenta los signos de alarma. Las ventajas de los ejercicios son los siguientes.
Salud cardiovascular. Es la principal ventaja de los ejercicios. El formato usual es el de 30 a 60 minutos 3 a 5 veces por semana aunque, últimamente, se está favoreciendo más el ejercicio diario. Para que haya un beneficio cardiovascular, se debe lograr un aumento de la frecuencia cardiaca a niveles que dependen de la edad y que se calcula con la siguiente fórmula.
(220 - Edad) x 60-80% = meta de la frecuencia cardiaca
Debido a que el ejercicio ocasiona un incremento del suministro de sangre a los músculos y una elevación de la temperatura, los ejercicios deben ir seguidos de un período de enfriamiento, hasta que la frecuencia cardiaca retorne a valores normales.
Control de peso. El ejercicio por si sólo no produce pérdida de peso, la única forma de reducirlo es asociarlo a un programa de dieta. Dependiendo de la intensidad del ejercicio, se necesita 1 hora para utilizar de 300 a 600 calorías. Por otro lado, para perder 1 Kg de peso se requieren consumir unas 2.000 calorías, por tanto, se requieren de 3 a 6 sesiones de ejercicios para perder 1 Kg. Además, en la fase inicial de un programa de ejercicio puede haber aumento de peso por la hipertrofia de los músculos.
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Iniciar un programa de dieta estricta con ejercicios intensos va a producir una sensación de fatiga que va a limitar la intensidad del ejercicio. Lo ideal es iniciar el ejercicio con una reducción moderada de la ingesta y, una vez logrado cierto condicionamiento físico, reducir progresivamente la ingesta hasta lograr la meta establecida de peso.
Fuerza muscular. Como resultado del ejercicio el músculo se hipertrofia y es capaz de aumentar la fuerza de los grupos musculares utilizados. Los ejercicios de fuerza generalmente no se acompaña de aumento de la frecuencia cardiaca y, por tanto, de salud cardiovascular.
Aumento de la densidad ósea. Los ejercicios de fuerza son capaces de aumentar la densidad ósea y, por tanto, prevenir la osteoporosis. La fuerza que ejerce el músculo sobre el hueso, aumenta la formación de nuevo hueso (osteoblastosis) y disminuye la destrucción (osteoclastosis). Este efecto no se logra con ejercicios suaves como la natación y el caminar.
Flexibilidad. La mayoría de los ejercicios mejoran la flexibilidad mediante el estiramiento y relajamiento de los músculos. El mejor ejercicio para mejorar la flexibilidad es la natación.
Coordinación y balance. Mientras más se repita una actividad, más eficiente se vuelve el músculo y mientras más músculos estén envueltos en una determinada actividad, mejor será la coordinación y el balance. Es un fenómeno similar al que ocurre al escribir a máquina, deportes, etc.
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