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PUERPERIO

¿Qué es el puerperio?
¿Qué cuidados debo tener durante el puerperio?
¿Cuáles son los problemas frecuentes del puerperio?
¿Circuncisión o no circuncisión?, ésa es la pregunta
¿Cómo coloco a mi bebé para amamantarlo?
¿Cómo puedo incrementar la cantidad de leche?
¿Puedo seguir amamantando a mi bebé si estoy enferma?

 



¿Qué alimentos debo evitar mientras amamanto? 
¿Puedo almacenar la leche y dársela luego a mi bebé?
¿La lactancia me protege de un nuevo embarazo?
¿Cuál es el anticonceptivo ideal durante el puerperio?
¿Cuándo puedo tener otro bebé?
¿Cuándo puedo rebajar los kilos que me quedaron de más?

 


¿CÓMO PUEDO INCREMENTAR LA CANTIDAD DE LECHE?

 

A veces, las madres se alarman innecesariamente acerca de la cantidad de leche que producen. Tal vez no conozcan el proceso normal de la lactancia. Por ejemplo, cuando el bebé cumple entre 6 semanas y 2 meses de edad, el cuerpo de la madre ya ha aprendido cuanta leche debe producir. Alrededor de este tiempo, muchas mujeres ya no se sienten “llenas”. Además, el bebé tal vez se esté alimentando solamente 5 minutos en cada toma. Estas no son señales de que esté disminuyendo la cantidad de leche que se está produciendo. Simplemente significa que ambos, bebé y mamá, se están volviendo más expertos en la lactancia.

Algunas madres se preocupan acerca de la cantidad de leche que producen, si su bebé comienza a defecar menos veces. Cerca de 6 semanas después del nacimiento, ya no hay calostro en la leche materna. Esto puede significar que las veces que defeca el bebé disminuirán a una vez al día o incluso algunas veces a la semana. Esto es normal y, de hecho, una buena noticia porque significa que el bebé esta absorbiendo todo lo que está comiendo y no quedan restos para evacuar.

Otra “falsa alarma”, que tiene relación directa con la edad, es que los bebés pasarán por varios “periodos de crecimiento acelerados” en los primeros meses de vida. Generalmente, es alrededor de las primeras dos a tres semanas, seis semanas y tres meses de edad, pero también pueden pasar en cualquier momento. Estos son momentos en los que el bebé se quiere alimentar por más tiempo y más frecuentemente para conseguir que la madre tenga más leche. Sigua el paso que marca el bebé, dejándolo que se alimente tan seguido como quiera. Esto ayudará a aumentar la cantidad de leche más rápidamente. El pecho trabaja bajo la ley de la oferta y la demanda. Entre mas “le diga” el bebé al pecho que haga más leche, más leche producirá.

 

Si después de de descartar las “falsas alarmas” antes mencionadas, todavía piensa que necesita incrementar la cantidad de leche, o si el bebé no está aumentando de peso o está perdiendo peso, debe pedir una cita con el pediatra. Normalmente, mejorar las técnicas de lactancia ayuda a corregir la situación rápidamente pero, en ocasiones, el crecimiento lento puede ser un problema de salud.

Recuerde que una de las desventajas del amamantamiento, en relación a la alimentación con botella, es que esta última es transparente y se puede ver la cantidad de leche que su bebé ingiere. Con el pecho esto no es posible y genera angustia. Recuerde que hay muchos signos que le permiten saber si el bebé está ingiriendo cantidades adecuadas de leche.

 

 

 

¿PUEDO SEGUIR AMAMANTANDO A MI BEBÉ SI ESTOY ENFERMA?

 

Por supuesto que si! El bebé ya ha sido expuesto a cualquier enfermedad que la madre haya contraído antes de que ella muestre algún síntoma. Una de las bellezas de la leche materna es que cuando el cuerpo de la madre produce anticuerpos para combatir una enfermedad, estos anticuerpos también se pasan directamente al bebé por medio de la leche.

Esto protege al niño y le da los instrumentos necesarios para combatir la enfermedad. Sin embargo, algunas enfermedades requieren el destete ya sea permanente o temporal, también hay algunos tratamientos y medicamentos que no son compatibles con la lactancia. Toda esta información la debe obtener de un especialista calificado o en el buscador de esta página hay una sección de medicamentos; escriba el nombre comercial de Venezuela o el principio activo y podrá saber si un medicamento es o no seguro durante la lactancia.

En general se considera que si presenta algún tipo de infección con fiebre, debe evitar la lactancia durante los períodos de fiebre, que es cuando los gérmenes patógenos están circulando por la sangre y pueden pasar a la leche materna. Si tiene un proceso gripal o infección de vías respiratorias superiores sin fiebre, puede dar lactancia, siempre y cuando se coloque una mascarilla en la cara, para evitar la salida de secreciones que puedan contaminar a su bebé. Estas mascarillas no protegen la salida de las secreciones si estornuda, así que aparte la cabeza cuando lo vaya a hacer.

 

 

 

 

 

Las infecciones de las mamas llamadas “mastitis” son una contraindicación para la lactancia. En estos casos debe ir al médico para que le indique el tratamiento antibiótico adecuado y una vez que ceda el proceso puede volver a dar lactancia. Para evitar que las mamas se sequen durante este período, es recomendable que utilice un tiraleche para vaciar las mamas y esa leche la debe descartar; de esta manera se mantiene activo el reflejo de la producción de leche.

Durante la lactancia debe evitar la ingesta de medicamentos si desconoce su efecto sobre el lactante y la posibilidad que el medicamento pase a la leche. En la sección científica de esta página Web, puede encontrar información de los efectos de los medicamentos sobre la lactancia o simplemente escriba el nombre del medicamento en el Buscador de FERTILAB.

 

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