Durante el puerperio, se observa lentitud de la respuesta sexual en los diferentes cambios, tales como: congestión vascular de los labios mayores y menores, lubricación vaginal, formación de la plataforma orgásmica y velocidad de la contracción orgásmica. Unos 45 días después del parto, la respuesta es similar a la del período de no embarazo.
El interés sexual es bajo en las primeras semanas del puerperio y depende del estado físico de cada mujer, del cansancio, la necesidad de dormir, la episiotomía, la laxitud muscular, los dolores cólicos en bajo vientre, sobre todo durante la lactancia (entuertos), las complicaciones que ocurrieron, etc. Luego de las tres semanas, el reinicio de la relación sexual depende del estado de salud general de cada mujer y la disponibilidad del tiempo porque, a muchas mujeres, les cuesta recobrar el ritmo de vida normal, debido a la gran dependencia del recién nacido.
El reinicio de las relaciones sexuales requiere de un período de recuperación; sin embargo, es discutible cuánto debe durar. En la mayoría de los países occidentales se guarda la cuarentena, que es el tiempo aproximado que tarda la mujer en volver a tener sus órganos internos como los tenía antes del embarazo.
El coito se puede reiniciar a partir de las tres semanas porque la cicatrización de la episiotomía tarda entre siete y diez días. La salida de una secreción llamada loquios, que indica que las lesiones del útero aún no han cicatrizado, dura unos diez a quince días y la sequedad vaginal desaparece luego de transcurridos unos treinta días. Esta limitación del puerperio es en relación al coito, porque las caricias, la estimulación externa o cualquier otro tipo de juego sexual que no incluya la penetración vaginal se pueden reiniciar de inmediato.
|