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SÍNTOMAS DEL EMBARAZO

Siento cansancio, insomnio y cambios de humor
¿Hasta cuando me van a crecer los pechos?
¿Cómo controlo los mareos, las náuseas y vómitos?
Tengo acidez, mala digestión y exceso de salivación
¿Como controlo el estreñimiento y las hemorroides?
Tengo dificultad para respirar y taquicardia

 

Tengo congestión nasal y sangro por la nariz y encías
Siento dolor en bajo vientre y la barriga se pone dura
Tengo muchos síntomas urinarios
¿Cómo controlo los calambres y las várices?
¿Qué cambios voy a tener en la piel, uñas y el cabello?
¿Qué otros problemas voy a sentir?
 
 


¿QUÉ CAMBIOS VOY A TENER EN LA PIEL, UÑAS Y EL CABELLO?

 

Piel

Los cambios físicos y hormonales que se producen en la gestación y el puerperio están asociados con numerosos cambios cutáneos, muchos de los cuales son normales y desaparecen después del embarazo. Sin embargo, existen otros que son temidos por la embarazada porque que tienden a ser permanentes.

Las estrías es una de las más frecuentes, aparecen en el abdomen y las mamas y son debidas a la ruptura de las fibras elásticas de la piel. Están más relacionadas con el aumento de las hormonas del embarazo, que con la distensión brusca por el crecimiento uterino. Al inicio pueden ser incoloras, a medida que progresa el embarazo se tornan de un color violáceo y al terminar el embarazo, se vuelven plateadas. En las gestantes multíparas es posible que se vean combinaciones de esos dos colores en gestantes multíparas. Se han recomendado múltiples medidas terapéuticas y todas han probado ser poco efectivas; sin embargo, en aquellas pacientes muy afectadas psicológicamente por el problema, el uso de lociones lubricantes puede ser de ayuda.

Cerca del 90% de las mujeres embarazadas presentan cierto grado de oscurecimiento de la piel, debido a la estimulación de las células que le dan el color de la piel, que se produce por la elevación de los niveles en sangre de las hormonas del embarazo. Estos cambios, que son más comunes en mujeres de piel oscura, aparecen precozmente durante el embarazo, desaparecen en los meses que siguen al nacimiento y no tienen  ningún tratamiento específico. Se presenta más frecuentemente en zonas de la piel que naturalmente son más pigmentadas, como los pezones, la areola, la vulva y la línea media debajo del ombligo, esta última es conocida como “línea nigra”.

La hiperpigmentación de los pómulos y rara  vez del cuello es conocida como “máscara del embarazo”, “cloasma o melasma gravídico”, generalmente es un fenómeno reversible después del parto aunque se han descrito casos que persisten hasta por 10 años. Tienden a aumentar con el uso de los anticonceptivos orales de alta dosis y con la exposición prolongada a los rayos solares, por lo que el único medio de prevenir su progresión es mediante el uso de otros métodos anticonceptivos y las cremas o lociones protectoras, aplicando una capa fina antes de exponerse al sol. Una vez establecido el problema suele ser irreversible, aunque se ha señalado cierta mejoría después del embarazo con tratamiento cosmetológico.

Es muy común la aparición de picazón durante el embarazo, sobre todo durante el segundo o tercer trimestre del embarazo Puede obedecer a múltiples causas, pero es frecuente que se relacione con un disturbio funcional del hígado, inducido por las hormonas del embarazo. Para aliviar la picazón pueden utilizarse lociones naturales en base a avena, ya que la misma tiene efecto suavizante, calmante y antipruriginoso sobre la piel. También para el baño son útiles los el uso de jabones neutros, que no contienen detergentes, colorantes, ni perfumes.

Uñas

Algunas pacientes se quejan de reblandecimiento de las uñas, signo que  puede presentarse durante todo el embarazo. No existe un tratamiento  específico  y  la única recomendación es la de mantener las uñas cortas para evitar que se rompan. Es un cambio reversible que cede después del parto.

Cabello

En el ciclo natural del cabello existe un ciclo de crecimiento y otro de caida. Durante el embarazo y a consecuencia de los cambios hormonales, existe un aumento de la fase de caída, en relación con la fase de crecimiento. Esto puede llevar a un aumento en la caída del pelo mayor que el que ocurre fuera de la gestación. El problema es mayor en casos de mujeres genéticamente predispuestas.  La caída del cabello inducida por el embarazo no tiene tratamiento específico sino hay que esperar que pase la fase de caída para que vuelva a crecer el pelo de manera espontánea. Si la caída del cabello es muy exagerada es preferible buscar ayuda de un especialista.

Se puede complicar con la formación de trombos, que pueden ser mortales si producen embolias.

Como prevención se recomienda el uso de medias para várices durante todo el día, descansar con los miembros inferiores elevados y cuando adopte la posición sentada no debe cruzar las piernas. Debe evitar permanecer de pie durante mucho tiempo, así como todo lo que produzca aumento de la presión intraabdominal. Las várices vulvares son más difíciles de tratar. El reposo y el uso de una faja higiénica con una toalla sanitaria bien ajustada, son de ayuda, pero la mayoría de las pacientes sólo ven mejoría luego del parto.

Si no se recibe el tratamiento adecuado puede que se inicie el parto antes de tiempo o que se produzcan complicaciones como infecciones en los riñones, que durante el embarazo pueden ser más severas.

 

 

 

 

 

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