La sífilis es una infección bacteriana producida por el Treponema pallidum, donde se alternan episodios de actividad, interrumpidos por períodos de latencia. Se contagia por contacto sexual con una persona infectada, salvo la sífilis congénita, contagiada de la madre al feto por el paso a través de la placenta. La transmisión por contacto sexual exige la exposición a lesiones húmedas en la piel o las mucosas.
Cualquier persona sexualmente activa puede resultar infectada y la mayor incidencia está entre jóvenes de 15 a 30 años. La sífilis se puede contagiar durante un período de hasta dos años o posiblemente más. La extensión del contagio depende de la existencia de lesiones infecciosas en la piel, que pueden o no ser visibles. No existe inmunidad natural contra la sífilis, por tanto, una infección anterior por sífilis no protege a la persona.
Entre las formas de prevenir el contagio se encuentran las siguientes.
- Limite la cantidad de compañeros sexuales.
- Utilice un condón masculino o femenino.
- Si piensa que puede estar infectado, evite el contacto sexual y solicite ayuda médica.
- Notifique a todos sus contactos sexuales de inmediato, para que se puedan realizar un examen y recibir tratamiento.
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