Para muchas personas con VPH, no hay síntomas obvios de la infección y no hay ninguna prueba de sangre que confirme el diagnóstico de VPH. Si están presentes las verrugas, se puede diagnosticar VPH por su apariencia característica aunque hay que diferenciarlas de los condilomas planos de la sífilis.
Durante el examen ginecológico se practica una citología o Papanicolaou, en honor al médico que la describió, la cual permite observar al microscopio células tomadas del cuello del útero y del fondo de la vagina para detectar si son normales, anormales, o presentan cambios que indiquen la existencia de lesiones benignas o malignas de cuello uterino. También permite diagnosticar la presencia de infecciones y la fase hormonal en la cuál se encuentra la paciente.

Citología cérvico-vaginal
Citología cérvico-vaginal 1) Introducción del aplicador. 2) Raspado del cuello. 3) Fijación de la lámina para estudio microscópico.
La citología permite el diagnostico bastante preciso de VPH cuando se observan células coilocíticas, cuyas características morfológicas se consideran típicas de la infección. Los coilocitos son células superficiales o intermedias con un gran espacio vacío irregular rodeando completamente el núcleo.

Células coilocíticas en la citología
También se puede usar el colposcopio (un instrumento como un microscopio) para buscar verrugas en el cervix o la vagina. Las imágenes colposcópicas del cuello son bastante típicas de lesiones por VPH por su aspecto verrugoso o por adquirir un color dorado cuando se pone en contacto con una Solución de Lugol.

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