En los inicios de la enfermedad la paciente siente dolor menstrual (dismenorrea), asociado a la caída de sangre menstrual en la pelvis y por la irritación que ocasiona el sangrado del tejido ectópico que quedó de implantaciones durante reglas anteriores. El dolor puede comenzar algunos días antes de la salida de la regla, es más intenso durante el flujo menstrual abundante y desaparece progresivamente a medida que desaparece la menstruación.
Por la diseminación de la enfermedad por la pelvis puede haber síntomas réctales, uretrales y vesicales. También es posible la afectación del nervio ciático, en cuyo caso el dolor afecta la pierna y puede haber entumecimiento y debilidad de la pierna. A medida que progresa la enfermedad, el dolor ya no sólo ocurre durante la menstruación, sino que puede aparecer en la época de ovulación.
Eventualmente el dolor ocurre durante todo el ciclo menstrual por la reacción del organismo a la presencia de ese tejido ectópico, que produce una reacción inflamatoria y por la distorsión de la anatómia de las estructuras de la pelvis.
También ocurre dolor con la relación sexual (dispareunia).
En condiciones normales, sobre todo en ciertas posiciones sexuales, la punta del pene choca contra el fondo de la vagina y el cuello lo cual mueve el útero. Esto lo puede sentir la mujer durante el coito, pero como una molestia leve. Las posiciones más frecuentes en la que esto ocurre son las siguientes:
- Penetración vaginal posterior.
- Cuando las piernas se flexionan contra el cuerpo, de tal manera que las rodillas de la mujer están cerca de la pared anterior del tórax.
- Mujer en posición superior.


Hiperflexión de extremidades
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