Los quistes de ovario son en su mayoría benignos, pero los derivados del epitelio celómico, de las células germinales y del estroma gonadal, pueden llegar a malignizarse. Los más comunes son los siguientes.
Cistadenoma seroso. Más del 75% de los tumores serosos son benignos. No suelen alcanzar gran tamaño, puede estar formado por quistes únicos o múltiples, de paredes delgadas y de contenido acuoso, de ahí su nombre de seroso.
La superficie externa suele ser lisa y rara vez tienen excrecencias papilares. La mayor parte de su superficie interna es lisa, pero puede contener un gran número de papilas. En el 10% de los casos pueden ser bilaterales.

Cistadenoma seroso
Cistadenoma mucinoso. Constituyen menos del 25% de todos los tumores del ovario y un 85% son benignos. Son los tumores ováricos de mayor tamaño, en ocasiones bilaterales, de superficie lisa, translúcida, de color gris azulado. El interior está dividido por tabiques contienen líquido espeso y viscoso de ahí su nombre de mucinoso.
Endometrioma. Es una variante de endometriosis que se acumula en el interior del ovario. Pueden ser únicos o múltiples y con adherencias a las estructuras vecinas. Contienen un líquido espeso de color chocolate, producto de sangre menstrual que se acumula en el interior. No necesitan de cirugía si tienen un tamaño inferior a 5 cm, si son de gran tamaño, el tratamiento es quirúrgico. Si desea información sobre endometriosis haga clic aquí.
Tumores sólidos. Son tumores raros y a diferencia de los anteriores que son huecos y llenos de líquidos, estos son sólidos. Entre los tumores sólidos están el fibroma de ovario y el tumor de Brenner. Cuando el fibroma se asocia con retención de líquidos en el abdomen (ascitis) o en el tórax (hidrotórax) se denomina sindrome de Meigs.
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