El tratamiento de los tumores quísticos persistentes de la pelvis en la década de los 80” se hacía con una operación donde se abría el abdomen (laparotomía) con el fin de extirpar el quiste (ooforectomía parcial) o eliminar el ovario por completo (ooforectomía total).
En la década de los 90’ apareció la laparoscopia, donde se introducía un sistema óptico por el ombligo y otros instrumentos delgados en otras partes de la pared abdominal para realizar la operación de los ovarios. Sin embargo, todos estos procedimientos son costosos, requieren de un área quirúrgica apropiada, entrenamiento previo y pueden producir adherencias, con la consecuente disminución de la fertilidad.

Laparoscopia operatoria
Con el desarrollo de la ultrasonografía transvaginal (UTV) se ha podido precisar con bastante exactitud si una lesión quística de la pelvis es o no benigna. Se ha señalado que, en una mujer mayor de 40 años, la posibilidad que una lesión quística de ovario, sin signos de malignidad, es menor de 0,3%. Mientras que para quistes sospechosos de malignidad varía ente 10 y 40%
Si a estos parámetros ecográficos se le agregan las características clínicas, como ausencia de líquidos en el abdomen (ascitis), distensión abdominal, pérdida del apetito, pérdida de peso inexplicable y pruebas de laboratorio sugestivas de malignidad negativas (marcadores tumorales) y la posibilidad de que el tumor quístico sea maligno disminuye todavía más.
En la década de los 90’ se describió una técnica similar a la utilizada para la aspiración de óvulos en fertilización in-vitro, para el tratamiento de tumores quísticos de la pelvis. La experiencia de FERTILAB con la punción de tumores quísticos de ovario por vía transvaginal, se inició en 1995 y para 2005 la cifra llegó a 170 casos tratados sin complicaciones importantes.
Todas las pacientes que se presentan en la consulta con quistes de ovario que tengan el aspecto ecográfico de quistes foliculares, reciben tratamiento hormonal con estrógenos y progestágenos en forma secuencial. Este tratamiento de puede hacer, por lo menos, durante dos a tres meses antes del procedimiento. Con esto se logra la remisión del quiste en lúteo del 90% de los casos.
En los casos de persistencia del quiste, se procede a la aspiración transvaginal guiada por ultrasonidos, que es un procedimiento sencillo de consultorio que se hace con anestesia local, dura menos de 10 minutos y al final se puede ir a la casa y al día siguiente hacer vida normal. El costo es bajo, no requiere intervención quirúrgica y debe ser el tratamiento de primera línea para los quistes de ovario que llenen los requisitos de ser benignos. Si desea más información sobre esta técnica quirúrgica, haga clic aquí.
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