Si la segunda línea de defensa del organismo, que es el cierre de la parte distal de la trompa y la tercera línea de defensa, que es la formación de adherencias no logran contener la infección esta puede penetrar en la pelvis y producir una pelviperitonitis. Esta se diferencia de la peritonitis convencional en que el proceso está localizado a la pelvis, rara vez progresa hacia el abdomen y se suele controlar con antibióticos.
La infección puede atacar al ovario pero este se suele defender bien de la infección porque sus superficie esta intacta en todo el ciclo menstrual, menos cuando ocurre la ovulación. En ese momento queda una abertura en su superficie externa por donde puede penetrar la infección y formar un absceso tubo-ovárico.

Penetración de la infección en el ovario
Si el organismo logra controlar el proceso con la ayuda de los antibióticos el proceso puede controlarse médicamente. Pero en un número importante de casos hay que recurrir a la cirugía de emergencia para extirpar la trompa y el ovario del lado afectado (salpingo-ooforectomía). Este tratamiento se debe combinar con administración de antibióticos porque el problema puede ser grave.
Si no es necesario recurrir a la cirugía, el daño a las trompas y ovario, asociado a la formación de adherencias severas que suele ocurrir, hace que el proceso de ovulación, captación del óvulo, fertilización y transporte embrionario sea materialmente imposible.
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