Los fibromas son tumores benignos del útero muy frecuentes en la mujer. Se los conoce también con el nombre de miomas, leiomiomas y fibromiomas.
Pueden ser aislados o estar en grupos, que es lo más frecuente, y aparecen sobre todo en aquellas mujeres que difiere su fertilidad para edades avanzadas de la vida reproductiva y la que tiene factores genéticos.
Se considera que 1 de cada 4 mujeres en edad reproductiva, después de los 30 años, presentan fibromas y algunos señalan que después de los 40 años, alrededor de la mitad de las mujeres lo presentan, por lo menos en estudios anatomo patológicos de úteros extirpados quirúrgicamente (histerectomía).
La posibilidad de que el fibroma se convierta en cáncer (sarcoma) es muy remota y se estima en 0,05%, por eso se puede tener una conducta no quirúrgica en fibromas que no ocasionen síntomas.
 
Evolución del útero en las diferentes etapas de la vida
El útero es un órgano hueco rodeado por músculo, el cual responde a los estrógenos producidos por el ovario, de tal manera que su tamaño y forma varía en el curso de la vida reproductiva de la mujer.
|
 
Fibroma intramural
Su función principal es la de contraerse durante la regla para expulsar la sangre menstrual, cerrar los vasos sanguíneos abiertos que quedan al desprenderse el endometrio, para disminuir el sangrado excesivo.
En el embarazo permite la expulsión del feto y la placenta durante el parto normal y en el puerperio se contrae para disminuir el sangrado posparto.
Los fibromas están formados por un tejido fibroso y duro, con escasas fibras musculares, por tanto es incapaz de contraerse; de allí que las mujeres con esta patología suelen tener sangrado menstrual abundante y durante el postparto se pueden presentar hemorragias.
El problema de sangrado se hace más o menos severo dependiendo del tamaño y número de fibromas pero, sobre todo, de su localización.
|