Tiene una elevada tasa de fracasos y sólo se recomienda en aquellas parejas que lo han practicado con éxito por más de 5 años. Interfiere con la naturalidad de la respuesta sexual, al tener que estar pendiente del retiro en el momento más álgido de la relación sexual.
En esta época moderna de grandes libertades sexuales, la eyaculación afuera no le confiere protección contra enfermedades de transmisión sexual.

Es muy difícil calcular la efectividad del CI en términos estadísticos, aunque se ha estimado que la tasa de fracasos es de 4%, cuando se usa en condiciones ideales y de 18% en la práctica.
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