El cambio de estado marital, la pérdida de un hijo o, simplemente, el deseo de nueva descendencia, son los motivos más frecuentes por los que la mujer solicita una recanalización tubárica. Antes de decidir una recanalización, se debe tener en cuenta que es un procedimiento que requiere entrenamiento en técnicas de microcirugía, que no todas las mujeres se pueden recanalizar y no todas quedan embarazadas.
El éxito del procedimiento depende de la técnica de esterilización utilizada. Así, la aplicación de clips o anillos, la técnica de Madlener y la de Pomeroy, cuando no se amputa un segmento amplio de la trompa, tienen un buen pronóstico. Las técnicas de Irving, Kröener, la extirpación de la parte distal de la trompa y la electrocoagulación extensa, tienen pocas posibilidades de éxito.
Otra alternativa que tiene la mujer es la fertilización in vitro, aunque esta se debe elegir cuando la recanalización no es recomendable, fracasa o cuando existe el deseo de un embarazo inmediato.
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