La efectividad de los espermaticidas comerciales es muy variable. Tienen una tasa de fracasos de 3%, cuando se usa en condiciones ideales y de 21% en la práctica. La baja tasa de embarazos se logra cuando se usa con otros métodos, principalmente con el diafragma del cual se considera compañero inseparable, pero también se puede usar con el condón y el método de amenorrea de la lactancia. Las fallas del método dependen de 3 factores fundamentales.
Falla del producto. La efectividad del espermaticida depende de la potencia del ingrediente activo y de la capacidad del vehículo o base de esparcirse en forma rápida y uniforme por la vagina. Las espumas y jaleas son preferibles porque se esparcen rápidamente, los supositorios requieren del calor de la vagina para derretirse y las tabletas espumantes de la humedad vaginal.
Fallas de la usuaria. La aceptación del método por parte de la mujer es uno de los factores que más incide sobre la efectividad del método, aunque también su uso incorrecto es un factor importante. Entre los posibles errores están los que se enumeran a continuación.
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