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Son un grupo de tres hormonas sexuales (estrona, estradiol y estriol) que juegan un papel importante en el desarrollo normal reproductivo y sexual de las mujeres. Los ovarios producen la mayoría de los estrógenos, aunque las glándulas suprarrenales también producen pequeñas cantidades de dichas hormonas.
Además de regular el ciclo menstrual, el estrógeno afecta el tracto reproductivo, el tracto urinario, los vasos sanguíneos, el corazón, los huesos, las mamas, la piel, el cabello, las membranas mucosas, los músculos pélvicos y el cerebro. Las características secundarias sexuales, como los vellos púbicos y de la axila, las mamas, etc. también comienzan a crecer cuando los niveles de estrógeno aumentan. Muchos de los sistemas orgánicos, incluyendo los sistemas músculo esquelético, cardiovascular y el cerebro están afectados por el estrógeno.
El estrógeno es responsable de preparar el útero para recibir el embrión, induciendo el crecimiento del endometrio, que es el tejido que cubre toda la cavidad del útero y actúa a manera de “colchón” donde va a implantarse el embrión. Si no ocurre el embarazo, este revestimiento se desprende mensualmente, en lo que se conoce como regla o menstruación. En el ciclo siguiente se forma de nuevo y, así sucesivamente, hasta que ocurre un embarazo o viene la menopausia.
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