La disminución de la libido, la fatiga crónica y la disminución del bienestar general, son síntomas que parecen estar relacionados con los bajos niveles de andrógenos. Después de la menopausia, la producción de estrógenos disminuye en 80% y la de andrógenos en 50%. La producción de testosterona ovárica se mantiene normal los primeros 5 años después de la menopausia, pero disminuye posteriormente. A pesar de la falta de trabajos científicos que evidencien las ventajas de los andrógenos, la administración de estas hormonas es cada vez más común y a medida que vayan apareciendo formulaciones, especialmente preparadas para mujeres, su uso se hará más universal.
En los casos de disminución de libido, se debe hacer la determinación sérica de testosterona y dehidroepiandrosterona. Si los valores están por debajo o en el tercio inferior de los valores normales, se puede iniciar tratamiento con precursores de andrógenos como el DHA®, a la dosis de 50 mg diarios por tiempo prolongado.
En condiciones ideales, se debe administrar terapia de reemplazo hormonal basado en estrógenos con progesterona como Premelle® porque, en ocasiones, la disminución de la libido está asociada a cambios relacionados a la disminución de estrógenos, como resequedad vaginal con dolor coital, cambios de humor, etc.
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