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ASPECTOS HISTÓRICOS
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Hasta mediados del siglo XX, muchas personas, entre ellas algunas autoridades médicas reconocidas, consideraban que la mujer no era capaz de alcanzar un orgasmo. Esta creencia, era reflejo indudable de un prejuicio cultural porque el sexo era un acto que el hombre perpetraba para su exclusiva gratificación y donde la mujer actuaba en forma pasiva.

Sexualidad antigua
Durante muchos siglos, el papel de las mujeres era cumplir con sus deberes conyugales y estar dispuestas, en todo momento, a satisfacer los requerimientos sexuales de la pareja, a la vez que se les inculcaba la idea de que las mujeres “decentes” no debían tener satisfacción sexual.
Debido a que las demostraciones de placer físico se consideraban “impropias para una dama”, era normal que muchas mujeres no pudieran lograr el orgasmo. En otras palabras, se estableció la idea de que las mujeres “no podían experimentar desahogo sexual y que, si eran capaces de tenerlo, no debían permitírselo”. Hoy en día, nadie pone en duda que el orgasmo es un proceso normal en ambos sexos.
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La respuesta sexual humana es una secuencia ordenada y racional de acontecimientos fisiológicos, cuya meta consiste en preparar el cuerpo de dos personas de sexo opuesto, para que se cumpla la reproducción de la especie. Para que el acto sexual tenga éxito, los órganos genitales de cada uno de los miembros de la pareja deben experimentar una serie de cambios en su forma y función.
Es casi imposible que se produzca el coito, cuando los miembros de la pareja no se hallan sexualmente excitados. O sea, cuando el pene esté flácido y cuando la vagina está seca y no se ha dilatado. En este aspecto, el coito es similar a otras funciones corporales como la de dormir, comer o evacuar.
Antes de que el individuo pueda ejecutar cualquiera de estas conductas, el cuerpo tiene que sufrir una serie de procesos de adaptación, que preparan al individuo para realizar el coito y que no sólo se limitan a las áreas genitales. La actividad sexual es una función más del organismo y, al igual que la función gástrica, respiratoria, circulatoria, entre otras, sufre modificaciones durante el curso de la vida.

Sexualidad moderna
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FASES DE LA RESPUESTA SEXUAL
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Durante la respuesta sexual, ocurren una serie de cambios anatómicos, hormonales, vasculares, musculares y neuronales que abarcan prácticamente todo el organismo y que son provocados por una serie de estímulos físicos y psicológicos. En los trabajos de Masters y Johnson, publicados en 1966, se describieron con precisión científica las reacciones funcionales que experimentan los hombres y las mujeres durante las diversas etapas del ciclo de respuesta sexual.

Virginia Johnson y William Masters
Estos autores dividieron las fases de la respuesta sexual en cuatro: excitación, meseta, orgasmo y resolución. Posteriormente Kaplan, en 1978, añadió una fase inicial de deseo y Leiblum, en 1990, agregó una fase final llamada satisfacción.
Estas fases se describieron con una finalidad de uniformar la investigación sobre sexualidad. No es fácil diferenciar cuando comienza una y termina la otra y la gran cantidad de variaciones individuales hace difícil uniformar los criterios individuales. En el sexo cada persona es un mundo diferente. Los cambios en todas estas fases pueden ser genitales y extragenitales. Los cambios en la mujer son mucho más complejos, de hecho el 75% del libro de Masters y Jonson está dedicado a los cambios femeninos.
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Fases del deseo sexual
La fase de deseo es indispensable para iniciar el ciclo de respuesta sexual, de hecho, los medicamentos utilizados en el tratamiento de la disfunción eréctil, como el Viagra®, Cialis® y Levitra® sólo actúan si hay deseo. Si no hay un estímulo sexual que provoque un deseo, no se produce los cambios genitales masculinos y femeninos que permiten el coito. El deseo sexual, parece estar mediado por múltiples neurotransmisores y hormonas donde juega un papel importante la testosterona, que es la llamada “hormona de la sexualidad”, y otras como dopamina, serotonina, prolactina, etc.
Los cambios que ocurren en las fases de excitación, meseta, orgasmo y resolución serán analizados más adelante. La última fase, llamada de satisfacción es muy subjetiva, no hay manera de medirla y es muy personal, lo que si es cierto es que la sexualidad es uno de las satisfacciones más grandes con las que cuenta el ser humano y donde tiene una gran ventaja sobre el resto de los seres vivos que habitan el la tierra, que sólo lo hacen por reproducción. Sólo algunos primates superiores realizan en coito en momentos no relacionados con la reproducción, al igual que lo puede hacer el hombre.
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