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Los cambios que ocurren en el hombre, tanto en el área genital como el extragenital, son menos complejos que los de la mujer; de hecho, el clásico libro de Masters y Johnson tiene sólo un 25% dedicado a los cambios masculinos que ocurren durante el ciclo de respuesta sexual.
Esta fase es indispensable para el ciclo de respuesta sexual, de hecho, los medicamentos como el Viagra®, sólo actúan si hay deseo. El deseo es un mecanismo complejo de sustancias químicas presentes en el cerebro y que sería muy complejo de analizar, sobre todo, porque todavía esta en fase de estudio. Lo que si se sabe es que la testosterona juega un papel importante.
La testosterona está producida por los testículos y las adrenales. Si bien en la mujer la menopausia, ocasiona una cesación de la producción de testosterona de origen ovárico, en el hombre no existe una situación similar, de allí que el termino andropausia es controversial porque no se puede definir por un cambio determinado como lo es la cesación de las reglas en la mujer.
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El deseo de la mujer se modifica por el embarazo, la lactancia y la menopausia.
En el hombre no existen esas variables y, por tanto, el deseo del hombre es más estable y se prolonga hacia etapas más avanzadas de la vida que los de la mujer. Otro hecho que favorece el deseo es la presencia de fantasías sexuales.
En el hombre las fantasías suelen ser más frecuentes que en la mujer.
En etapas avanzadas de la vida esta diferencia se hace más evidente al punto que algunos investigadores han conseguido que la frecuencia de fantasías sexuales es más del doble en un hombre de más de 65 años que en una mujer de edad similar.
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En esta fase, hay un fenómeno de congestión vascular. La erección del pene ocurre cuando la sangre fluye rápidamente y llena los cuerpos cavernosos, que están formados por un tejido que hace las veces de esponja. Pero esto no es suficiente, si el pene únicamente se llenara de sangre, se hincharía, pero no alcanzaría la rigidez necesaria.
Para que ocurra la rigidez, se necesita que la sangre almacenada en los cuerpos cavernosos alcance una presión elevada, esto se consigue al impedir que salga una gran parte de la sangre que entra en los cuerpos cavernosos. Es, por tanto, un aparente sencillo mecanismo hidráulico el responsable de la erección. Pero, en realidad, no es tan sencillo, el sistema depende de numerosos factores neurológicos, metabólicos, hormonales y vasculares que se pueden alterar con gran facilidad.
La fatiga, el estrés o el hecho de estar preocupado por lograr una erección adecuada y un orgasmo pueden hacer que no se produzca todo el mecanismo. Por tanto, lo ideal es una absoluta despreocupación por las posibles variaciones de la calidad de la erección que son normales, sobre todo al comienzo de esta fase. Si ante un descenso de esta, se produce la alarma, automáticamente se cierra el paso para que el proceso continúe, con lo que se empeora el problema.
El acto sexual se convierte para algunos hombres en un examen con tres materias que debe pasar.
Primera materia: debe ocurrir la erección.
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Cambios en los genitales masculinos durante la fase de excitación
Segunda materia: la erección debe ser adecuada durante todo el acto sexual
Examen final: debe ocurrir la eyaculación.
Por eso, si el hombre piensa que pueda “reprobar” alguna de las materias, el acto sexual se puede convertir en un calvario.
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