POSICIÓN DE MISIONERO
Historia. Luego de que James Cook conquistara Samoa (país que comprende un grupo de islas perteneciente al archipiélago de la Polinesia al sur del Pacífico), llegaron los primeros misioneros occidentales dirigidos por John Williams, cuales les recomendaban esta posición pero era atribuida al espíritu totémico.
Así disfrutaban libremente del sexo y vieron que la posición más usada era la de la mujer arriba o en cuclillas y el hombre abajo. Entonces intentaron enseñarles a los polinesios las virtudes del coito "natural", que era el del varón arriba y con una finalidad meramente reproductiva; estos nativos irónicamente llamaron a ese modo coital "Posición del Misionero".
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Posición el Misionero | |
Posición de Misionero. Esta posición es la más popular y conocida universalmente, porque es muy cómoda, permite obtener un mayor contacto con la pareja y una buena penetración. Es conveniente poner unos cojines debajo de las nalgas, para mejorar el ángulo de penetración de la vagina, lo cual permite que las paredes vaginales y el punto G, se puedan estimular mejor.
La mujer se tumba boca arriba, con sus piernas abiertas y las rodillas levantadas. En ella se satisface el deseo de saberse penetrada, porque asumen el papel pasivo. Además, cuando una mujer se abre por completo a su compañero, hace que se sienta deseada de una manera muy especial
El hombre se acuesta entre las piernas de ella y se apoya con sus brazos, para realizar un movimiento de vaivén sobre la vagina. Esta posición, es estimulante porque los amantes están cara a cara, se miran a los ojos, pueden tener sus cuerpos en contacto total y besarse apasionadamente. Con el varón encima, se alimenta la necesidad masculina de dominio y permite penetrar profundamente a su compañera.
Desventajas. Esta que deja poca libertad de movimiento a la mujer. A veces, tiene la sensación de estar acorralada y el hombre controla todo: ritmo, intensidad, profundidad de la penetración y la inclinación del pene. En esta posición, es donde el hombre se puede cansar, porque se ve obligado a soportar su propio peso con los brazos, y ella queda inmovilizada, no pudiendo controlar el nivel de penetración.
Cuanto más se elevan las piernas, más profunda es la penetración, por lo que para algunas mujeres esto puede resultar doloroso. Hay parejas que sólo utilizan estos encuentros sexuales como una única posición, con movimientos bastantes monótonos, con escasas variaciones y juegos, lo que va creando una cierta rutina en los encuentros. Hay posiciones que pueden ser más placenteras para un miembro que para el otro, y muchos reprochan a esta postura por su falta de fantasía. Por eso, hay otras variantes como: la mujer arriba, de costado, sentados, de pie y otras con el hombre arriba, pero variando la posición. Estas son otras formas de hacer el sexo más placentero.
Embarazo. Es la más adecuada para lograr una gestación, porque es una de las posiciones que más garantiza el embarazo. En ésta, la cabeza del pene se sitúa muy cerca del cuello uterino y durante el orgasmo, se inclina hacia la parte superior dilatada de la vagina, donde se recoge el esperma después de la eyaculación. No es recomendable a partir del quinto mes de gestación.
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Posición de misionero anal |
Sexo anal. Una variación de esta posición de misionero, es la del sexo anal; pero antes de practicarla, hay que entender que existen dos aspectos fundamentales para alcanzar una relación satisfactoria, porque el ano está rodeado de dos esfínteres musculares, que son difíciles de controlar, y son los siguientes:
- Un esfínter externo, que está controlado por el sistema nervioso centra y se puede contraer o relajar a voluntad.
- Un esfínter interno, que es controlado por el sistema nervioso autónomo y no puede controlar sus movimientos. La función es mantener un tono de este esfínter, que impide que las deposiciones sean eliminadas en forma espontánea.
En vista de esto, hay dos factores que hay que considerar:
- Primero, que los músculos del esfínter del ano no tienen la elasticidad que le permite dilatarse. Por eso, la penetración anal se debe practicar con sumo cuidado, para evitar la propensión a desgarros, fisuras anales o sangrado. El riesgo de infección se incrementa, pues el esfínter anal es más rígido a la penetración y menos elástico que la vagina, con la consiguiente mayor fricción, ocurriendo más micro traumatismos durante el acto sexual.
- Segundo, que el ano y el recto, no segregan la lubricación natural que facilite una relación sexual; por tanto, cuando se practica sexo anal debe usarse algún tipo de lubricante para facilitar la penetración. Se debe tener especial cuidado en emplear un lubricante compatible con un condón de base acuosa, porque los de base oleica son mejor evitarlos porque pueden dañar el látex. Una alternativa para el control del dolor, es el uso de anestésicos de superficie, como la lidocaína o benzocaina en jalea. Tiene la desventaja, que disminuye las sensaciones del recto y del pene, y puede retrasar el orgasmo masculino.
Para comenzar, lo mejor es empezar con la introducción de un dedo para que se vaya adaptando al orificio y tras repetidos intentos probar con dos dedos, hasta pasar a la introducción del pene. También se puede emplear un dilatador anal o consolador, que permite una dilatación progresiva, hasta llegar a la introducción completa del dispositivo.
Esta posición es más agradable si se colocan una o más almohadas debajo de la pelvis, para levantar las nalgas. La mujer se tiende sobre su espalda, levantando las rodillas hasta las cercanías del cuello y puede apoyar las manos para facilitar el apoyo de las piernas. Esta posición, permite una fácil y profunda penetración del ano, aunque en algunas personas puede ser molesto. Si no consigue completar la penetración, quizás tenga un bloqueo mental, que no le permitirá ser penetrada. Por el contrario, si no tienen problemas con la experimentación anal, pueden pasar por un momento de pasión agradable.
Posición de misionero - hombre/mujer
Posición de misionero anal - hombre/hombre
En el hombre homosexual la posición es similar a la de la mujer, levantando las rodillas hasta las cercanías del cuello y apoyando las manos para facilitar el apoyo de las piernas. Es una buena posición para que el hombre se pueda masturbar.