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   DISFUNCIÓN SEXUAL   
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Disfunción sexual
 
 
 

DISFUNCIÓN SEXUAL

Se llama disfunción sexual cuando usted tiene problemas relacionados con el sexo, durante cualquier etapa del acto sexual que incluye: deseo, excitación, meseta, orgasmo, resolución y satisfacción. Esto evita tanto los hombres como las mujeres el disfrute de la actividad sexual. Las disfunciones sexuales puede desarrollarse paulatinamente con el tiempo, y otras pueden aparecer súbitamente, como incapacidad total o parcial para participar de una o más etapas del acto sexual.

Muchas personas se alarman cuando escuchan términos como disfunción sexual, disfunción sexual orgásmica, excitación sexual inhibida, etc. Pero este padecimiento es más común de lo que se cree y más solucionable de lo que parece. Por eso es importante considerar que el buen funcionamiento sexual, es un aspecto fundamental en el bienestar físico, psíquico, social y familiar de una pareja.

Los factores emocionales que afectan a la vida sexual incluyen tanto problemas interpersonales como psicológicos. Los factores físicos incluyen drogas, problemas de riego sanguíneo, daños nerviosos, desórdenes endocrinos, deficiencias hormonales y algunas enfermedades congénitas.

 

 
 
Dios Priapo




 

HISTORIA

Se puede asumir que trastornos de la respuesta sexual, tanto en mujeres como en hombres, han sido un problema durante toda la historia de la evolución humana. Las estrategias para tratar la impotencia son tan antiguas como el hombre mismo y han incluido ungüentos, jaleas, pociones y rezos a diferentes dioses, mucho de los cuales eran graficados con signos fálicos. Los hombres impotentes buscaron ayuda, hacia los sacerdotes, para tratar de solucionar el problema.

La mitología griega cuenta además que Afrodita fue la que engendró al Dios Príapo, quien tenía un miembro viril inmenso. Este representaba la energía reproductiva de la naturaleza, la potencia fecundadora, tanto del reino animal com el vegetal. La mitología nos cuenta que Príapo compitió con el asno del sátiro Sileno, sobre el tamaño de sus respectivos miembros viriles, Príapo resultó ganador, ya que su miembro viril era mucho mayor que el del otro.

Las enseñanzas de Hipócrates (460 a.C.-377 a.C.), concluyeron que la erección era generada por el relleno del pene con el aire, pero durante el renacimiento, las erróneas hipótesis de Hipócrates fueron refutadas por Leonardo Da Vinci. Este observó que un hombre muerto por ahorcamiento desarrollaba una erección refleja y al seccionar el pene de estos hombres, encontró que estaban llenos de sangre y no de aire.

Más tarde, en 1677 Reiner de Graaf, demostró que la erección podía ser producida en un cadáver humano, por la inyección de un fluido en la arteria iliaca interna. Finalmente, en 1863 Eckhard, demostró que la erección es un fenómeno neurovascular y que bajo estimulación eléctrica de los nervios pélvicos, se producía tumescencia del pene en los perros

Otro avance contemporáneo se logró con los estudios realizados por Adolph Butenandt, que aisló por primera vez androsterona, en 1931, y Leopold Ruzicka que sintetizó testosterona a partir de colesterol, lo cual soluciono el problema de la producción sintética de las hormonas, ente 1935 y 1935. Estos trabajos le valieron a ambos el premio Nobel de química en 1939. La publicación de Alfred Kinsey, en 1948, identificó la verdadera incidencia de la disfunción sexual y lentamente la misma dejo de ser tabú, para comenzar su libre discusión durante tanto tiempo reprimida.

Durante los años 60´ y 80´ aparecieron verdaderos precursores como William Masters, Virginia Johnson, Helen Kaplan y Shere Hite, quienes fueron los pioneros de las más recientes terapias sexuales. En la década del 80 el diagnóstico y tratamiento de las disfunciones eréctiles sufre un vuelco radical, cuando el Dr. Ronald Virag, en 1982, describe la inducción de la erección del pene, luego de la inyección intracavernosa de clorhidrato de papaverina.

En 1983, Brindley descubre el uso de la fenoxibenzamina intracavernosa y posteriormente Zorgniotti y Lefleur, en 1985 introducen la asociación fentolamina-papaverina para autoaplicación, protocolo muy utilizado en el pasado. En 1986, Ishi y posteriormente Stack, en 1987, introducen la prostaglandina E1 con el mismo fin.

 
 
Viagra® (la pastilla azul) para combatir la disfunción sexual
 

Hacia fines de los 90 emergió otro poderoso fármaco, el descubrimiento de los inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5 (PDE5), el clorhidrato de sildenafil (Viagra®), el cual ha revolucionado el tratamiento de la disfunción eréctil.

El sildenafil (la pastilla de color azul), influye en el funcionamiento sexual al combatir la disfunción sexual eréctil. Estos medicamentos no producen directamente erección, porque actúan como “facilitadores de la erección” siempre que exista el estímulo erótico, imprescindible para su efecto.

El relajamiento facilita la entrada de sangre al interior de los cuerpos cavernosos, que determinaran la liberación del mediador (óxido nítrico), sin el cual no se inician los eventos, lo cual permite el normal flujo de entrada y salida de sangre de los cuerpos cavernosos y así provocar la erección.

Su masiva difusión en los medios de comunicación ha causado un efecto enorme en la salud sexual, lo que ha merecido ser catalogado como la “segunda revolución sexual”. Esto ha posibilitado la utilización de agentes orales que garantizan una erección adecuada por 12 horas del Silenafil (Viagra®) Vardenafil (Levitra ®) y de 36 horas del Tadalafil (Cialis®).

 

FRECUENCIA

La disfunción sexual es más frecuente en mujeres (40%) que en hombres (30%), problema es mucho más complejo y multifactorial.

 
 
Frecuencia en mujeres

 

Mujeres. Aproximadamente el 40-50% de las mujeres encuentra muchas dificultades para llegar al orgasmo, 30-40% de ellas carece de interés por el sexo y el 20-30% tiene relaciones no placenteras. Los problemas crecen entre los 45 y 54 años, donde refieren una insatisfacción con su vida sexual en el 25-35% de las mujeres.

Según otros estudios sobre la disminución del interés sexual en la mujer, esta cifra aumenta con la edad, al punto que algunos precisan que en la premenopausia llega al 50% de las mujeres, en la perimenopausia en el 70% y en la postmenopausia hasta en un 80% de ellas. Todas estas cifras son aproximadas en base a todos los estudios que aparecen en la literatura.

La aparición de una “pastilla azul” (como ocurrió para el hombre) está lejos de ser desarrollada, dada la complejidad de la sexualidad femenina; sin embargo, existen algunos medicamentos y estrategias que pueden mejorar algunas áreas de las muy variadas, que pudiesen estar involucradas en la disfunción sexual femenina.

 
 
Frecuencia en varones
 
 

Hombres. Estos son los que más acuden a las consultas ante la falta de deseo, que tengan dificultades para la excitación, problemas para alcanzar el orgasmo o por sufrir dolor en las relaciones. Una encuesta del Congreso Mundial sobre Salud Masculina señala que la disfunción eréctil afecta su capacidad para disfrutar en la vida y en el 80% de los hombres no sienten que su vida sexual haya recuperado la normalidad.

Las personas que la padecen la impotencia o disfunción eréctil, aparece con mayor frecuencia en hombres de más de 40 años. Entre los 40 y los 70 años, se ha comprobado que 30 de cada 100 hombres sufren algún tipo de impotencia, que puede ser más o menos severa. En su aparición influyen también una serie de factores: ser fumador, diabético, depresión, tensión alta, enfermedad cardiovascular, alteración de los niveles de colesterol, etc.


CAUSAS GENERALES

 
 
Disfunción sexual



 

Las causas de las disfunciones sexuales pueden ser físicas, psicológicas o ambas. Muchas cosas pueden causar problemas en su vida sexual entre las más frecuentes estan los siguientes: presión alta, medicamentos, diabetes, uso de alcohol o infecciones vaginales. La depresión, es una relación que no la hace feliz o el abuso, presente o pasado, también pueden causar problemas sexuales.

Algunos estudios señalan que la mayor parte de disfunciones sexuales pueden ser causadas por una educación sexual restrictiva por parte de los padres, que reprimen a su hijo y le hacen ver el sexo como algo inmoral o sucio, lo que sin duda influye en sus posteriores relaciones de pareja.

El estrés de la vida de la mujer puede afectar su capacidad para tener sexo a ambos miembros. Estar cansados por un trabajo pesado o por el cuidado de niños pequeños que puede hacer que la persona sienta menos deseo de tener sexo. Esto acarrea una disminución del impulso sexual, dificultad para excitarse, incapacidad para lograr un orgasmo, falta de lubricación, etc.

Durante el embarazo puede tener menos deseo sexual, después de dar a luz o cuando está en la lactancia. Después de la menopausia muchas mujeres sienten menos deseo sexual, tienen resequedad vaginal o dolor durante el sexo. Lo mismo pasa con el hombre sobre todo por el estrés del trabajo, las obligaciones que tiene por el mantenimiento de su familia, dificultad de mantener una erección prolongada, tener una disminución de la libido o disfunción eréctil, etc. Por último, ambos pueden estar aburridos por una rutina sexual que ha durado mucho tiempo.

 

DISFUNCIÓN SEXUAL MASCULINA

 
 
DS masculina
 
 

Un hecho que diferencia al ser humano del resto de los seres vivos es la utilización de su sexualidad para la obtención de placer, lo que lo distancia de la función reproductiva que poseen los otros seres del reino animal.

La disfunción sexual masculina es uno de los problemas de salud más frecuentes que padecen algunos hombres. Esto impiden que sus relaciones sexuales coitales, es decir, que las que involucran una erección, penetración y eyaculación, sean satisfactorias y/o placenteras.

Así, la habilidad para mantener una erección prolongada, es una característica desarrollada especialmente pera el hombre; de hecho, en la mayoría de los animales el acto de la cópula es tan rápido, que la necesidad de mantener una erección prolongada no es necesaria.

 

 
 
DS erectil
 
 

DISFUNCIÓN SEXUAL ERÉCTIL

La disfunción sexual eréctil (DSE), a veces llamada “impotencia”, es la incapacidad de realizar el acto sexual por perdida de la erección. Es importante considerar que en el coito hay que alcanzar y mantener la suficiente erección del pene para introducirlo, y mantenerlo introducido en la vagina durante el tiempo que dure el coito.

Aunque se solía creer que la DSE se debía a problemas psicológicos, en la actualidad se sabe que del 80 al 90% por ciento de los casos de impotencia son causados por problemas físicos, por lo general, relacionados con el suministro de sangre al pene.

En relación con el envejecimiento, la necesidad de requerir más tiempo para lograr una nueva erección después de un orgasmo, o necesitar más tiempo para excitarse, para una erección y eyaculación, son situaciones consideradas normales.

Es difícil calcular su incidencia debido a las variaciones que existen. La incidencia aumenta con la edad y más del 50% de la población general masculina tiene algún tipo de disfunción sexual y sólo entre el 15 y 20% están siendo tratados.

 

 
 
DS femenina
 

DISFUNCIÓN SEXUAL FEMENINA

Un hecho que diferencia al ser humano del resto de los seres vivos, es la utilización de su sexualidad para la obtención de placer, lo que se distancia de la función reproductiva que poseen los seres del reino animal.

La disfunción sexual femenina es un trastorno que se produce cuando hay un cambio significativo en el comportamiento sexual habitual de la mujer. Además, existe una incapacidad para disfrutar las relaciones y esto afecta a la calidad de vida y las relaciones personales.

En general, abarca una disminución en el impulso sexual, alto grado de insatisfacción sexual, dificultad para excitarse, incapacidad para lograr un orgasmo, falta de lubricación, así como dolor con la actividad o relaciones sexuales. Muchas mujeres se sienten con la “obligación” de mantener relaciones sexuales con su pareja, para que no surjan problemas entre ellos y pocas veces se preocupan por su propio goce o disfrute.

 

   


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